(11 / VI / 2018) El 29 de Octubre de 1971, en la Ruta 86, parte de una familia que incluyó a dos hijos menores, la madre y un tío, tiñó de negro la vida de la localidad.

La familia Iberra partió muy temprano a visitar a familiares que vivían en la ciudad de Ranchos, aquel Viernes 29 de Octubre de 1971. A poco de salir, sobre la Ruta 86, antes de ingresar y cruzar el puente del Río Quequén Grande, el auto en el que viajaban se desbarrancó dejando como saldo a cuatro de los cinco viajeros fallecidos.

Carlos “Coco” Iberra, conductor y el padre familia fue el único sobreviviente. En esa tragedia fallecieron su esposa, Angela de 34 años, su hermano, Ruben de 25 años y sus dos hijos, Carlitos de 10 y Fabianito de 5 años.

El conmovedor velatorio se realizó en el salón del Hotel Americano, propiedad de la familia Iberra y todos los comercios y oficinas de la localidad cerraron sus puertas.

Este es el único antecedente similar que se recuerda y ya han pasado casi 47 años, aunque muchos lo tengamos muy presente como uno de los días más dolorosos y conmovedores que vivió el conjunto de la población, al igual de lo que están pasando, hoy, los vecinos de Claraz.

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