(7 / VI / 2018) Esta sagrada profesión de comunicador no es lo mismo ejercerla en una ciudad que en un pueblo. Es una buena fecha para contar por qué. 

En una ciudad el periodista publicó, culminó su trabajo, se fue a su casa y terminó su tarea. En un pueblo nos van a buscar a nuestras casas.

Aclarando como lo hago siempre que NO SOY PERIODISTA y que tengo un enorme respeto por quienes se quemaron las pestañas capacitándose como corresponde, empero ejerzo la profesión y, a través de los años (15 años desde que comencé en LU 24, Radio Tres Arroyos) me he dado cuenta que hacerlo en un pueblo es muy distinto. Y les cuento por qué.

La diferencia radica en que nos conocemos todos y cuando la noticia es “de las lindas”, todo es color de rosas. Pero cuando es de las otras, ahí tenemos el problema.

Lamentablemente he perdido amigos (o al menos creía que eran amigos) por ejercer mi tarea de informar. Me han dejado de saludar por publicar algo que no les gustó.

A todos les apasiona conocer los nombres de los involucrados en las noticias, sobre todo si son policiales y los reclaman cuando no están. Pero eso sí, si soy yo o mi hijo “no me vayas a escrachar”.

He cometido equivocaciones como se cometen en cualquier profesión o trabajo, las cuales han sido muy pocas, afortunadamente. Las he asumido, corregido y pedido las respectivas disculpas.

Si a un médico le llega un enfermo, debe atenderlo como corresponde. Si a un camionero le sale una carga, debe ir, cargar y descargar. Si al cartero le llega la correspondencia debe repartirla. Lo mismo es con el periodista. Si hay una noticia y es pública, debe publicarla. No hay otro camino o no estaría cumpliendo su trabajo. Sería como si el médico no atendiera un enfermo o el camionero no vaya a cargar o el cartero no repartiera la correspondencia.

A la hora de publicar una noticia policial, a los 10 minutos he tenido a la familia en mi casa reclamando que quite la noticia con argumentos que son ridículos y que sólo responden al dolor de ver a su familiar involucrado en un episodio policial. La pregunta es: ¿De quién es la culpa de estar involucrado en un hecho policial, del periodista que lo publicó?

De cualquier manera es una profesión que amo, me encanta hacer este trabajo y lamento no haber descubierto la vocación en los tiempos adecuados para haberme capacitado.

Celebro este día con todos los lectores de nuestro Portal JNFNet, con los televidentes de Panorama Fernandense y con todos los colegas locales y de la región. ¡FELIZ DÍA PARA ELLOS!

                                                           Ricardo J. Basualdo

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