(6 / X / 2016) La Casa de la Música y el Arte de Juan N. Fernández nació y persiste por el amor al arte, sin ser esta frase una verdad de perogrullo. 

Nació por iniciativa de jóvenes locales de llenar un vació que había en la enseñanza musical. A la inauguración, con el empuje del entusiasmo, lograron darle vida y vaya que fue un logro.

Pero hay que mantenerse y los que siempre trabajan se cansan, los que siempre colaboran una vez dicen, paso.

Pero por ahora la Casa de la Música tiene vida y goza de buena salud porque tanto los que enseñan como los que aprenden le ponen lo que tienen que poner para que así sea.

Estas instituciones en pueblos chicos como los nuestros necesitan de gente como esta para que persistan. Se necesita mucho más que enseñar y se necesita mucho más que aprender y aquí está el secreto develado. Las imágenes hablan por sí solas. Profesores y alumnos pintando el mobiliario, previo pedido de donación de pintura.

«Estamos pintando estos bancos, queremos pintar también los que están en el predio y también las aberturas», dijeron y el entusiasmo se les notaba al hablar.

No estaban haciendo nada para ellos individualmente, tampoco cobran por hacerlo. Es nada más y nada menos que ponerle amor al arte.

PD: Se les está terminando la pintura que donó el Banco Nación Y Pinturería Ibáñez, a quienes les agradecen inmensamente. A quien desee colaborar que se ponga en comunicación con al Casa de la Música. Seguro en poquito tiempo veremos todo hermosamente pintado.

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