(Foto ilustrativa)

(15 / VI / 2017) Relato en primera persona de Estefanía Dubois, joven fernandense radicada en Buenos Aires. Para pensar y emocionarse. 

Me subo en la estación de Padua, después de trabajar todo el día, y me siento en el furgón del Sarmiento al lado de una embarazada. Escucho que la mujer manda un audio: “si, estoy bien, si, con contracciones y dilatación, … si, me está esperando”. Termina de hablar y le pregunto a dónde va, si necesita algo. Me contesta que va hasta Liniers, que allí la espera su marido, para ir al Santojiani. Que ya tiene un hijo, entonces no está asustada, que espera un varón. Me lo decía agarrándose la panza y con mucho dolor, que busca disimularlo, claro. Le vuelvo a preguntar si necesita algo, “creo que llego al hospital”, pero duda. Repasamos juntas con la mirada las lucecitas que avanzan en las estaciones “ya falta menos”. Pasada Ciudadela me paro, y le digo que la ayudo a bajarse. Le saco de las manos los dos bolsos que cargaba. Seis tipos esperan al lado de la puerta, les pido ayuda, les digo que está por parir, no dicen nada, entonces le encajo los dos bolsos a uno. Si, te ayudo, dice, a otro se le ocurre el puesto de gendarmería.. otro empieza a gritar, ¡corransé que está por tener un bebé! el de los bolsos corre para el lado del puente asustado, otro le grita que gendarmeria está tras nuestro, yo la sostengo del brazo. Baja un gendarme, que también grita, que venga otro, que llamen a una ambulancia y que traigan la silla de ruedas. Le pregunto el nombre, y se llama Daiana, le deseo suerte, y me tomo el tren siguiente a casa.

estefaniaEscribe: Estefanía Dubois

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