(27 / IX / 2017) Aníbal “Coco” Urbano, atleta paralímpico, oriundo de Juan N. Fernández, está embarcado en una nueva hazaña: unir con su silla de ruedas Misiones y Mar del Plata.

Esta nueva travesía la realiza con el mensaje de inclusión en los lugares turísticos. “Yo puedo recorrer 100 kilómetros en silla de ruedas pero no puedo ingresar 100 metros a la playa de la ciudad donde vivo”, dijo Coco a la prensa y a quien le pregunta por su causa.

En el medio día de ayer lo pudimos ver en el noticiero de Canal 13 donde lo presentaron como un héroe por su tenacidad, por esfuerzo y por el fin que lo está haciendo.

Le han hecho notas en todas las ciudades por donde ha pasado, en la Provincia de Misiones. Ha sido recibido por intendentes y autoridades de los pueblos.

Así titula el Diario Primera Edición, de Misiones: “Las huellas de “Coco” Urbano en Misiones, en lucha por la integración”.

En el desarrollo de la nota, destaca:

Días de lluvia y las desafiantes sierras de Misiones pusieron a prueba toda la tenacidad y el estado físico del deportista paralímpico Aníbal “Coco” Urbano, quien desde el 11 de septiembre comenzó su travesía en Misiones para dejar huella. Una huella que no persigue simplemente logros personales, sino colectivos: “Unir Cataratas del Iguazú con Mar del Plata, por y para que todos tengan acceso al mar en todas las playas y en todos los lugares turísticos del país”.  

“No sé de dónde salen ganas aunque sospecho que es por tanto amor que me envían mis amigos, gracias, gracias infinitas”, fue el mensaje que “Coco” dirigió a sus fans en la cuenta de Facebook que administra, tras su paso por Wanda. 
Allí va publicando mensajes y fotos, siempre que se pueda, cómo transcurren los días de travesía. En total se propusieron cumplir con un itinerario de 24 días. En Misiones la marcha está cumplida y la meta cada vez más cerca. 
Hoy le toca descanso. La partida se produjo el lunes después de un recorrido increíble por Cataratas del Iguazú y desde mañana, en Paso de los Libres (en Corrientes) empezará a cumplir el trayecto hasta La Cruz, 100 kilómetros en total. 
“Mosquitos, calor, lluvia, horas de trepadas, dolores, y tenacidad, las primeras ampollas, las lágrimas y una decisión: llegar… subiendo a 5 kilómetros por hora y bajando a 60/ km por hora”, contó el hombre luego de estar en Montecarlo. Un día antes, en Wanda se lo recibió como lo que es, un héroe sin capa ni espada, pero no menos efectivo en la defensa de los humildes y necesitados de justicia. 
“Coco” Urbano es fernandense de nacimiento y siendo joven se fue a vivir a Mar del Plata en donde vive con su familia.
Después de las consecuencias de la poliomielitis abrazó el atletismo demostrando en muchas ocasiones que una silla de ruedas no es impedimento para hacer nada, si se lo proponen y la única imposibilidad es por la mano de los que nos creemos normales. En este punto, Coco, siempre hace foco haciéndonos tomar conciencia en cada una de sus proezas. Cruzar la cordillera en parapente con su silla de ruedas, por ejemplo.

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