(15 / I / 2018) A partir de hoy, el Dr. Marcelo Merodio ya no cumple funciones en el Hospital “Dr. Néstor F. Cattoni”. Comenzó a cumplir sus tareas en la Unidad Sanitaria de La Dulce.

Esta noticia la habíamos adelantado hace unos días extraoficialmente y hoy se puede confirmar. Además, es lo único que se sabe en forma oficial.

Autoridades de salud del Municipio se limitaron a informar hoy, a la Administración del Hospital local que el Dr. Merodio no cumplirá más con su trabajo en Juan N. Fernández y pasará a hacerlo en La Dulce.

Consultada la Dra. D’ Amario dijo desconocer cómo se dieron estas circunstancias y sólo sabe lo que se informa anteriormente. Nadie se ha comunicado con ella para informarle nada, aún.

Al irse quien estaba a cargo de la Dirección del Hospital quien quedó al frente es el Delegado Municipal, Carlos Ugarte.

Es de esperar que durante la semana, lleguen autoridades de salud, del municipio, para darles información oficial a las médicas que quedaron en el hospital y nombrar una nueva Directora.

O P I N I Ó N 

Este cambio de lugar de trabajo de un médico es sólo un cambio más, si se observa desde atrás de un escritorio. Pero en la práctica es mucho más que eso y debió haberse hecho de otra manera.

Primeramente reunir a los médicos e informarles sobre los cambios. Las médicas locales pasaron de tener un régimen laboral a otra más exigente sin tener ninguna notificación anterior.

El Delegado Municipal, Carlos Ugarte, podrá tener muy buena voluntad y querer lo mejor para nuestro hospital, pero no es médico y por lo tanto desconoce los pormenores de la nueva responsabilidad que le otorgaron. Por lo tanto, si se necesitaba llevar a La Dulce al Dr. Merodio, Director del nosocomio, debió nombrarse a su sucesora. Hoy, la dirección del hospital, está prácticamente acéfala.

Todo esto lleva a la conclusión que lo realizado hasta aquí se hizo con muchísima desprolijidad, se perjudica la atención médica de Juan N. Fernández y Claraz, se recargan laboralmente a las dos médicas que quedaron y por ende, la salud pública, salvo por la buena predisposición de las Dras. D’ Amario y Fragapane, queda seriamente resentida.

 

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