(23 / I / 2018) Los resortes de la Justicia para evitar un femicidio fallaron, una vez más, y van…

Esos resortes que se crearon para evitar estos asesinatos salvajes están oxidados. Está archi comprobado que no sirven. Si no se hace algo rápidamente, si no cambian y profundizan las medidas de prevención seguiremos llorando mujeres muertas.

Mujeres que, además de formar parte de una estadística, de ser un número más, son madres, hermanas, hijas de una familia que hoy están destrozadas.

Esta vez, en Juan N. Fernández, nos toca de cerca. Mónica Benavidez es una hija de nuestro pueblo, nueva víctima de un salvaje, pero también de esos resortes de la Justicia que NO SIRVEN.

¿Cuántas muertes más se necesitan para que hagan algo que CUIDE a las mujeres que radican denuncias por malos tratos sufridos? ¿Cuántos hijos huérfanos más se precisan? ¿Cuántas madres más se requieren, desgarradas de dolor, por haber perdido a sus hijas? ¿Cuántas lágrimas más, cuánta impotencia, cuánto dolor más se pretende para que se haga algo que sirva para proteger a las mujeres amenazadas?

Juan N. Fernández sufre esta pérdida irracional y aunque el presunto asesino esté preso, a Mónica Benavídez, hoy la están sepultando.

Concejales, Policía, Fiscales, Jueces, HAGAN ALGO, por favor, ESTÁN MATANDO MUJERES y sólo estamos mirando.

                                               Ricardo J. Basualdo

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