(23 / V / 2019) Hemilse Vizcay y Roberto Lamas están casados y viven en la misma casa desde hace casi 50 años.

La rutina de sus vidas cambió el Domingo 12, cuando apenas habían pasado 15 minutos de la media noche.

A raíz de un choque entre una camioneta y una moto (Ver nota), el rodado mayor se incrustó en su vivienda, le rompió el corralón y le arrancó el medidor de gas.

Aquí hay que superponer, a esta realidad del matrimonio Lamas, que la salud de los tres menores implicados en el accidente es lo primordial y es de esperar que todos evolucionen y se repongan lo antes posible.

Hecha esta salvedad, la rutina y el bienestar Hemilse y Roberto les cambió por completo en el sentido que se quedaron sin gas en su casa, justo con la llegada de estos primeros fríos que estamos pasando en nuestra región.

Y como si esto fuera poco, la empresa Camuzzi, para habilitarles nuevamente el servicio, les exige hacer toda su instalación interna a nuevo. Algo que, para el sentido común, es un despropósito.

Esto implica, no solamente roturas en su vivienda para la nueva instalación, también días sin este servicio (ya van más de 11 días y falta el tiempo que la empresa se tome para habilitar) y la erogación que esto significa.

El susto que pasaron en el momento de la explosión que sacudió su casa también es necesario destacar para entender la realidad del matrimonio Lamas.

«Yo estaba por bañarme y escuché la explosión de la camioneta cuando chocó el corralón y la salida del gas por el caño roto. Pensé que volábamos todos», graficó Roberto Lamas.

En tanto, su esposa Hemilse, quien ya estaba acostada cuenta que pensó que era un choque más de los tantos que han vivido a lo largo de estos 50 años en esa esquina (35 y 20), a pocos metros de su casa.

«Cuando escuché que Roberto me gritaba que saltara por la venta que iba a explotar todo, no supe qué hacer», dice Hemilse, quien después de entender la gravedad de lo ocurrido, tuvo que ser asistida en el Hospital local porque se descompensó.

«No es fácil, a nuestra edad, saltar por la ventana en esas condiciones, yo casi me caí. Después, fue muy feo ver a los chicos heridos, tirados en la calle y escuchar de qué manera salía el gas por el caño roto», narró Hemilse quien pareciera que vuelve a revivir el miedo de esa noche.

Al día de hoy, por los trabajos que están realizando los obreros gasistas, la casa del matrimonio Lamas está rota en todos los ambientes.

Mientras esperan la culminación de la obra y luego que la empresa Camuzzi les habilite el servicio de gas, se están arreglando con garrafas, y calefacción a electricidad.

Hemilse y Roberto agradecen a todos los que les han ofrecido su ayuda, que han sido muchos, para sobrellevar esta realidad de la que no son responsables, pero sí perjudicados.

Ver la nota a Hemilse y Roberto Lamas:

2 Respuestas

  1. elsa Jalli

    por que Camuzzi le exige el arreglo de toda la instalación?del interior de la casa? aca enAzul. pasa lo mismo no habrá algún arreglo extraño en esa decisión , se creen que la gente junta la plata con rastrillo .Suerte al matrimonio que puedan terminar pronto con las obras

    Responder

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

2 + 1 =