(29 / VI / 2018)  Las comparaciones en el fútbol como en la vida siempre son odiosas. Maradona-Messi resuena siempre en una charla entre amigos, en grandes debates televisivos, en un bar, en una esquina.

Y en tiempos mundialista todo toma otra dimensión. Dioses sagrados ambos, con luces y sombras. Humanos ambos. Si bien son jugadores distintos, el deporte en cuestión ya no es lo mismo y sobre todo: jugaron en diferentes épocas. Tal vez las necesidades sean otras. Messi con esa obligación casi moral de traer la copa y Diego viviendo como jugó…intenso.

Durante el partido en el que se le ganó a Nigeria y que posibilitó que Argentina consiguiera el pasaje a Octavos se vio a un Diego eufórico. Esa imagen con la luz dando de lleno en su humanidad dió vueltas en el mundo entero. Y algo de ser alado tiene el “Pelusa”. Luego su descompensación y los amigos de la estrella mas preocupados en llenar su estómago que en asistirlo. Audios de whatsapp que en segundos se viralizaron anunciando su muerte. Tan bajo se puede caer?

Fue Dios pero no deja de ser humano…como vos, como yo. No voy a caer en juzgarlo por sus conductas privadas, de mostrar sus miserias solo sería miserable. Yo prefiero quedarme con el Diego futbolista, el que jugaba con el alma, el que nos hizo vibrar con esa magia y ese talento inobjetable. Me quedo con esa imagen cantando el himno con el corazón, con esos goles a los ingleses, con el puño y la frente bien en alto, con el cuerpo roto pero la mente intacta. Dando la vida por la albiceleste.

A veces soportando injusticias cuando en mas de una oportunidad la pelota se manchó. Y me llena de orgullo saber que un pibe humilde tuvo el mundo a sus pies. El hijo de doña Tota, quien mas de una vez fingió tener dolor de estómago para no comer y sí lo hicieran sus hijos, fue en parte hijo de todos.

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El pibe de Villa Fiorito lo logró. Amo y señor en este deporte convertido en negocio que si no servís te aniquila. El periodismo que lo utilizó como carne de cañón infinidades de veces. Usado, sin nadie que lo quiera bien…solo por interés. El sentirse grandes e importantes por la simple razón de estar a su lado. Viviendo un vida loca llena de lujos y ostentaciones. Y veo tu imagen y confieso que me duele.

Todo el mundo criticando tus conductas. Parece que todos son sanos, puros e impolutos. Pero yo no caigo en esa de mirar la paja en el ojo ajeno. Yo te quiero por todo lo que nos regalaste. Por jugar con el alma. Con sangre, sudor y lágrimas. Enfrentando al poder de turno sin pelos en la lengua. Rebelde, agitador y revolucionario.

Gracias Diego, simplemente gracias por haber regalado tanta ilusión. Nos robaron tanto pero con eso no pudieron. Las comparaciones nunca llevan a un lugar común, solo generan discordia. Y ahora es tiempo de estar unidos. De alentar con el corazón. Con la convicción que nadie puede quitarnos el deseo de tener otra estrella mas en el pecho porque los dioses existen y en muchas ocasiones también juegan al fútbol.

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