(12 / X / 2018) En esta sociedad de hoy en día en la que se vive presionados todo el tiempo. Parece que sólo sirve tener éxito. Y más si hablamos deportivamente. No importa la disciplina.

Tiene más peso ser el campeón, batir tal o cual récord. A cualquier precio. Una competencia desmedida por llevarse todos los laureles. Se confunde victoria con éxito y fama con gloria. Los padres que exigen demasiado exponiendo a sus hijos a un montón de pruebas, en búsqueda de ese sueño de llegar a ser «alguien»…cuando ya lo son. Mochilas cada vez mas pesadas cargadas de sueños y también frustraciones. Lo vemos muy a menudo, se les inculca ganar a cualquier precio.

Es común ver como entrenadores demandan demasiado, muchas veces llegando al insulto. Doloroso sobre todo cuando hablamos de niños que recién se inician en una práctica deportiva. Y detrás del alambrado los padres que requieren que sus pibes hagan los que ellos nunca pudieron hacer. Mucha presión cuando no se cuenta con la capacidad y fortaleza mental para afrontarla. Y a veces para llegar a ese éxito es necesario pasar por el fracaso. Y está claro que nada se logra sin sacrificios.

Por estas horas un jugador de básquetbol de nuestra zona (La Dulce) fichó para el Club Deportivo Valdivia de Chile, luego de su salida de Quilmes de Mar del Plata. Los que lo conocemos sabemos que no fue nada fácil la vida deportiva de Emiliano.

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A los 15 años se fue a vivir solo a Mar del Plata, con todo lo que ello implica. Allí jugó en Kimberley durante tres años, luego pasó a integrar las filas de Alma Juniors de Esperanza Santa Fé (equipo con el que se adjudicó dos veces el Provincial de Clubes). Jugó también en Sarmiento de Chaco, se consolidó en Argentino de Junín y finalizó su participación en equipos argentinos en Quilmes de Mar del Plata.

Aunque su mayor logro fue vestir la casaca nacional en el Mundial U19 disputado en Letonia en 2011. Competencia en la que Argentina obtuvo el cuarto puesto. Por estas horas se encuentra cruzando la cordillera para demostrar todo su potencial en tierras chilenas. Esfuerzo, templanza y ganas de seguir creciendo. Pero por sobre todo humildad. Y nos deja un lindo mensaje de superación de ir siempre por más. Con el apoyo de la familia como parte fundamental de todos sus logros.

Hace días también disfrutamos la medalla de plata conseguida por Gastón Izco en los Juegos Bonaerenses, dándonos la pauta que no hay barreras imposibles cuando de verdad se quiere algo. No es fácil desarrollarse en un deporte sobre todo en la vida de los pueblos, cuando a veces no se tiene la infraestructura necesaria. Y ahí sale a relucir el «a todo pulmón».

Hay que ser felices haciendo lo que mas les gusta, está claro que Messi hay uno solo. No crearse falsas expectativas pero tampoco dejar de soñar. Siempre con los pies sobre la tierra. Porque después la frustración duele el doble. Y los mayores entendamos de una vez por todas que el deporte sirve para formarlos también como personas, aportando valores.

No carguemos más peso sobre sus espaldas. En definitiva el éxito es simplemente el resultado satisfactorio de un determinado asunto. No vinimos al mundo para ser exitosos…sino para ser felices.

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