(7 / X / 2018) Abuso sexual infantil o abuso sexual a menores es la conducta en la que una niña o niño es utilizado como objeto sexual por parte de una persona con la que mantiene una relación asimétrica, de desigualdad, con respecto a la edad, la madurez y el poder.

Se considera abuso sexual infantil por parte de un mayor u otro menor a los siguientes actos:

* Tocar los genitales de un niño

* Hacer que un menor acaricie los genitales

* El contacto con los genitales de un niño mediante la boca

* Acariciar al niño con los genitales

* Penetrar vaginal o analmente a un menor

* Mostrarle el pene o la vagina a un niño

* Poner en contacto al niño con pornografía

* Hacer participar a un menor de producciones pornográficas

El abuso sexual infantil es unos de los problemas más graves que vive nuestra sociedad. Los niños víctimas de estas situaciones, por diversos motivos no suelen informar acerca de lo que está ocurriendo. Por eso es importante estar atentos ante cualquier comportamiento o actitud que nos pueda indicar que un niño está sufriendo de abuso sexual. Estas señales son: Tienen pesadillas, pintan dibujos siniestros, representan o imitan el acto sexual con sus peluches o muñecos, desarrollan un miedo inexplicable a ciertos lugares y personas, se niegan a hablar de un secreto que comparte con un adulto u otro niño, nombran o apodan a sus partes íntimas, además muestran una regresión a comportamientos infantiles como orinarse en la cama, se vuelven dependientes y ansiosos, se rehúsan a comer.

En la mayoría de los casos el agresor es varón. Y en la mitad de las situaciones comparten la vivienda. En tres de cuatro casos el agresor es un familiar directo o persona de confianza. Desde organismos oficiales cuentan con una línea gratuita para denunciar estos casos. 0800-222-1717.

Es fundamental crear espacios de diálogo, confianza y aprendizaje que fortalezcan a los chicos. Hoy la sexualidad ya no es un tema tabú. Y lo mas importante: los chicos nunca mienten ante estas situaciones. Sin embargo estos delitos son una cifra negra, y al no haberlas se invisibiliza el tema.

“Simbólicamente, es de lo que la sociedad no quiere hacerse cargo” opina la abogada Norma Chiapparrone, consejera de la Federación Internacional de Mujeres de Carreras Jurídicas. De los pocos casos que son denunciados, un porcentaje mínimo tiene proceso judicial y llega a una sentencia. Salvo casos excepcionales, no hay condenas para los abusadores.

La Justicia conservadora, machista y sin perspectiva de género no toma en cuenta las violencias que hay contra los niños y las niñas. Sigue operando un manto de oscuridad cómplice que convalida el altísimo grado de impunidad que hay en los abusos contra la infancia. Esta claro que estos hechos marcan de por vida a quienes lo padecieron. Lastimaron lo mas profundo de su ser. Les han robado gran parte de su infancia, de su inocencia.

Ese fantasma siempre está presente…es una cicatriz que siempre será visible. Lamentablemente

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