(9 / VI / 2017) Son nuestros, ellos. Es nuestra. Es la clase política NUESTRA. Estamos como estamos porque somos como somos y votamos a quienes votamos.

Nuestra clase política, casi en su totalidad, es una VERGÜENZA.

A la hora de subirse sus sueldos (o sus dietas o lo que sea) desapareció la grieta. Ahí los veo a los diputados del PRO (Cambiemos) y del FPV abrazados y sonriendo (o riéndose de nosotros, tal vez) subiéndose sus dietas. En eso no hay rivalidad.

Por un lado los que estuvieron más una década en el gobierno y dejaron a la Argentina robada y fundida. Por el otro los que prometieron que en el segundo semestre (¿De qué año?) venían las inversiones y arreglaban todo. Ambos mintieron y ambos nos siguen mintiendo.

Se heredó una pobreza estructural y avergonzante y este gobierno la profundizó. Dice el UNICEF (El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) que la mitad de nuestros chicos son pobres y a ellos no se les cae la cara de la vergüenza, al contrario, se aumentan los sueldos.

Mintieron durante dos períodos de gobierno que teníamos menos del 5% de pobreza y que Alemania era más pobre que Argentina. Un cinismo despreciable.

Esta administración sinceró esas estadísticas, es cierto y hay que reconocerlo. Dice que hay 13 millones de pobres, una verdadera VERGÜENZA NACIONAL. Pero el gobierno anterior dejó 11,5 millones y éste, en un año y medio, la aumento en 1,5 millones más.

¿Cómo se puede combatir la pobreza si las tarifas viajan en el tren bala y los sueldos en un Fiat 600? Los docentes aún están discutiendo cuánto es el aumento, mientras les han descontado los días de paro y si no pagaron sus servicios ya aumentados, se los cortaron.

Están discutiendo las candidaturas por acá o las candidaturas por allá, mientras los chicos pasan hambre.  Qué despreciable que son.

La señora abogada exitosa hoy tiene la receta para acabar con los problemas y le parece que nos olvidamos que fue su gobierno quien nos hundió en el barro. El ingeniero nos dice que vamos mejor y el UNICEF dio a conocer que tenemos 5,6 millones de niños pobres.

Ambos se rasgan las vestiduras y se culpan unos a otros. Eso si, para subirse sus propios sueldos, ambos bandos están de acuerdo, se terminaron las diferencias.

Ojo, no estoy eludiendo responsabilidades porque nosotros, como votantes, les dimos el poder. Pero eso no significa que debamos tapar el sol con el dedo y no ver que tanto unos, como otros, son un fiasco.

Como plasmó el gran Guillermo Nimo: “Por lo menos, así lo veo yo”.

Ricardo J. Basualdo

Una Respuesta

  1. susana

    y tambien esta la otra que los que cobran la asignacion familiar abese a ese dinero lo usan para otra cosa en lo que menos piensan es en los niños y asi estamos que los niños no tienen para poder vestirse o para comer ,,, yo lo veo a diario van a cobrar y pasan x un lugar y dejan lo que cobran cuando yegan al hogar ya no pueden comprar nada ,,,,,,,,,

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