(14 / IX / 2016) En el día de ayer tuvimos un temporal muy fuerte de viento, por muchas horas. Las ráfagas no hacían el ruido normal del viento, bramaban. Afortunadamente no hubo mayores inconvenientes. Algunos árboles caídos, ramas por todos lados, daños en cables de luz, teléfono y cable, pero todo solucionable. Con tiempo y trabajo, pero solucionable.
De cualquier manera mientras duró el temporal la preocupación era mucha y a los que vivimos aquel tornado de abril de 1993, nos daba un poco de miedo porque, aunque han pasado más de 23 años, los recuerdos de aquel desastre, está latente.
Los resultados fueron distintos, pero el ruido de los techos, la corriente de aire adentro de las casas con las puertas y ventanas cerradas, la velocidad que aumentaba en cada ráfaga y parecía que no paraba, eran iguales o, al menos, muy parecidos.
Hubo otra coincidencia que entra en el terreno de las supersticiones, ambos temporales se dieron un MARTES 13. “No te cases ni te embarques, ni de tu casa te apartes”, dice el dicho popular y también lo pedía ayer Defensa Civil, que no salgan de las casas.
Fue coincidencia, seguro. Seguro… seg… ¿SEGURO?

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