(7 / III / 2017) Después de 18 años de permanecer cerrada la Escuela Nº 13, Malvinas Argentinas, de Estación La Negra parece que aún espera a sus alumnos, todos los días. 

Como tantas escuelas de campo, la Escuelita de La Negra tuvo sus años de gloria albergando y educando cientos de alumnos que pasaron por sus aulas, pasillos y un patio que parecía infinito.

4

Fue creada en 1908, un año antes de la fundación de Juan N. Fernández. En 1998, ex alumnos organizaron una fiesta y recordaron su paso por allí y los buenos momentos guardados.  Un año más tarde dejó de funcionar. La última Directora fue la sra. Mirta García.

3

2

En otros casos similares se observan las paredes cayéndose a pedazos, invadidas por los pastizales convirtiéndose en una ruina sólo sostenida por los recuerdos.

El caso de la Escuela Nº 13, Malvinas Argentinas, de Estación La Negra, ubicada sobre la Ruta 80, a pocos metros de las oficinas de la firma P.A.M. Redolatti e hijos, está impecable. Si hasta parece que hoy hubo clases y ya está lista para que mañana lleguen los chicos y la llenen de gritos, de tizas y de pelotazos.

En 1994 fueron designados como cuidadores el matrimonio de Mónica Buttkus y Héctor García quienes también se ocupaban del mantenimiento. La pareja, hoy con dos hijos, ocuparon la casa de atrás del establecimiento construida para ese fin.

1

Por casi cinco años se ocuparon de estas tareas como era su obligación. Al cerrar la escuela en 1999 ya no había nada para cuidar ni mantener, por obligación. Pero sí, por amor y por sentido de pertenencia.

El señor Héctor M. Redolatti, es quien se ocupa de suministrar los materiales y Héctor García se ocupa de los arreglos y mantenimiento. Junto a su esposa Mónica la pintan y la mantienen limpia e impecable tanto adentro como afuera, su enorme patio.

“Siempre hay que hacerle cosas, además de limpiarla – dice Mónica – mi marido es albañil y se las arregla para mantenerla. Después, entre toda la familia, la pintamos, la limpiamos, le cortamos el pasto. Es un trabajo casi diario”.

Pasar por ese lugar es un recreo para la vista. Ver, en estas épocas, una escuela de campo, en pleno campo, en estas condiciones, revelan muchas cosas de las personas que la mantienen: buenos recuerdos, agradecimiento, compromiso, sentido de pertenencia y sobre todo AMOR. Amor por esa escuela que guarda un millón de recuerdos que se resisten a abandonarla.

 Gracias a la sra. Sonia Diaz de Ortueta

Una Respuesta

  1. Daniel

    Hermosa escuela donde ise mis estudios primario y es muy agradable verla bien conservada mis felicitaciones a quien la cuida can tanto amor ala escuela ….saludos!!!

    Responder

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.

8 + 3 =