(5 / V / 2019) ¿A dónde te llevan tus pasos, Eduardo? Esas zancadas enormes que te ilustran de apurado, nunca cambiaron.

¿A dónde te llevan tus pasos, Eduardo? Quizás en busca de esos fantasmas que llenaron tu cabecita de niño. Quizás en busca de esa respuesta que te atormenta pero que nunca dejaste que viéramos.

¿A dónde te llevan tus pasos, Eduardo? A hombrear bolsas, a palear camiones, a cortar el pasto. A saludar a todos con tu sonrisa dibujada y tu tono campero.

¿A dónde te llevan tus pasos, Eduardo?  A alimentar tus perros que te seguían como su mejor amigo y amo. A compartir tu comida de igual a igual con ellos habiendo mucha o habiendo poca.

¿A dónde te llevan tus pasos, Eduardo? A visitar a tus amigos que siempre te ayudaron, respetando tu lugar y agradeciendo cada ayuda.

Tu mirada fija en tu horizonte perdido pero la esperanza de encontrarlo a cada vuelta de la esquina.

Nunca una palabra de más, más bien de menos. Te aferraste a la vida que te dio poco y casi nada y te conformaste con cada realidad que te fue mostrando.

Tenías tus perros y no los tuviste más. Tenías tu rancho y no lo tuviste más. Tenías tu pueblo y dejaste de tenerlo e hiciste del nuevo hogar, tu hogar. De las nuevas calles, tus calles y de la nueva gente tus nuevos amigos.

… Y que a dónde te lleven tus pasos…

…”Que el camino salga a tu encuentro. Que el viento siempre esté detrás de ti y la lluvia caiga suave sobre tus campos. Y hasta que nos volvamos a encontrar, que Dios te sostenga suavemente en la palma de su mano. ” (Antigua bendición Irlandesa)

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