(20 / X / 2016) Reconocido en los Torneos Abuelos Bonaerenses por sus artesanías en miniaturas, nos cuenta cómo las hizo, su pasión por la poesía gaucha y de su vida. 

Todos los días transita nuestras calles como hace ya más 70 años. Ha trabajado en el campo y es baquiano para varias cosas.

Los escenarios de la región también lo tienen conocido. Es un apasionado de la poesía gaucha. “Yo recito la poesía, las vivo. No como otros que las dicen, las hablan, nomás”, asegura con su ímpetu que lo caracteriza.

En la nota que estamos publicando nos cuenta de su vida, de su participación en las finales de Abuelos Bonaerenses y la tarea de hacer estas piezas de arados en miniatura. Rubén Pan, un fernandense de ley

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