(6 / XII / 2017) Tenía 14 años y corría alrededor de la plaza con el plantel de primera división de Defensores.

Era duro, grandote para su edad y su desempeño con la pelota no era nada elegante ni promisorio.

En contrapartida tenía un enorme empeño y amor propio para entrenar y estar a la par de los demás, a pesar de su corta edad.

No sé si él lo sabía o algo le decía que podía y que iba a llegar a ser un gran jugador de fútbol con una carrera llena de logros.

Debutó en la primera de Defensores en 1987. Rápidamente mostró y marcó la diferencia, como ya lo venía haciendo en las inferiores.

Fuerza, buena pegada y categoría para distribuir el balón fue lo que demostró rápidamente.

Cuatro años más tarde estaba jugando el Torneo Regional para Jorge Newbery de Lobería.

Luego vendrían los mejores años en el Defe que lo consagrarían como jugador a nivel regional y nacional.

Jugó en el albiceleste desde 1991 hasta 1995, saliendo campeones en el ’91, ’93 y ’95, año en el que nuestro representativo jugó el Torneo Regional del Interior y llegó a instancias impensadas con un equipazo que le llegó a empatar a Cipoletti, en Río Negro, con un resultado parcial de 1 – 0, gol de Mateo Martínez Kressi.

“Cefe”, a esta altura de su carrera era el capitán, el que mandaba adentro de la cancha (de toda la cancha), el que imponía y el que se ponía el equipo al hombro. Su liderazgo adentro del campo de juego era indiscutible y afuera, un señor.

Pasó también por el fútbol de Tres Arroyos, por uno de sus grandes equipos. Jugó y salió campeón con Huracán los años ’95 y ’96.

Su trayectoria a nivel regional ya era enorme y grandes clubes lo pretendían. Fue así que al año siguiente trascendió al Torneo Argentino, con Brown, de Arrecifes y en el ’98 ascendieron al Nacional B, siendo, una vez más, el abanderado del equipo.

CeferinoDiaz

Al año siguiente vistió la camiseta aurinegra que tantas veces lo tuvo de rival. Jugó para Cipoletti, el gran club de la Provincia de Río Negro.

El Diario Olé, del día 29 de Marzo de 1999, dijo lo siguiente, sobre Ceferino, luego de empatarle a Olimpo 1 – 1:

“Porque la fuerza de Ceferino Díaz no alcanzó para que sus compañeros se despierten. El volante de Cipolletti agarró la lanza y empujó para adelante”

Convertido en líder de cada equipo que conformó en los años 2000 / 2001 vistió la camiseta de Quilmes donde se les negó el ascenso en tres oportunidades. Aún así, Ceferino (así lo nombraban los relatores), quedó una vez más marcado como el gran capitán.

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Así fue que llegó su gran año en Olimpo de Bahía Blanca. La segunda mitad del 2001 el club bahiense logró el título y ascendió a la máxima división goleando a Instituto de Córdoba por 4 a 0, con dos goles del GRAN CAPITÁN, Ceferino Diaz.

 

Gol de Ceferino a Villa Mitre, el clásico de Bahía Blanca

Allí fue tapa del Diario La Nueva Provincia y aún hoy goza del endiosamiento de los hinchas de Olimpo y del respeto de sus rivales locales, Villa Mitre.

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Su derrotero futbolístico lo llevó a territorio de Centroamérica y vistió por un año la camiseta de Deportivo Quito, equipo que ha jugado reiteradas veces la Copa Libertadores de América.

A finales del 2002 y 2003 formó parte de los Bichos Colorados de Argentinos Juniors. Unión de Santa Fe lo tuvo en la segunda mitad del 2003 y en el 2004, donde pasó a vestir la camiseta de Brown de Puerto Madryn, hasta el 2006, donde regresó a su Defensores natal y se retiró de la práctica del fútbol.

Verlo afuera de la cancha y charlar con él, era una cosa. Tranquilo, andar cansino, siempre sonriente, cordial y amigo de todos. Adentro y cuando el árbitro daba el pitazo inicial se convertía en el increíble Hulk. Arrastraba a su equipo y arrasaba a los contrarios. Tenía el don de la buena pegada y siempre lideraba el medio campo. Además de todo eso tenía algo que muy pocos medio campistas tienen, llegar a posición de gol por sorpresa y concretarlos.

Sin dudas que está en el podio de los más grandes jugadores que dio la Liga Necochea de Fútbol. Ceferino Tomás Abel Diaz, o “El Cefe”, como lo conocemos acá salió de Defensores de Juan N. Fernández y desparramó talento y liderazgo a nivel nacional e internacional. Si Señores, yo lo vi.

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